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FERIAS Y EXPOSICIONES
50ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires
La tensión entre cultura y política volvió a ser protagonista en el acto inaugural de la Feria, tan vigente como siempre
La Pista Central de La Rural Predio Ferial de Buenos Aires fue el escenario elegido para una inauguración que desde el comienzo estuvo cargada de simbolismo. Por primera vez, el acto se realizó bajo una estructura tensada de 1800 m² especialmente armada para la ocasión, un detalle que ya anticipaba la escala de la edición aniversario. Más de 1500 invitados colmaron la carpa el jueves 23 de abril para dar inicio oficial a la mayor fiesta literaria de Latinoamérica. Luego de una espera que duró más de una hora Fito Paez arribó al escenario como artista invitado para homenajear la edición 50º de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Hubo aplausos para el artista, pero también abucheos y silbidos especialmente para Leonardo Cifelli, secretario de Cultura de la Nación
25 de abril de 2026
La ceremonia inaugural de la 50ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires estaba prevista para las 18 horas, pero la noche tenía otros planes. Con más de una hora de retraso, a las 19:15, el ingreso de Fito Páez al escenario fue la sorpresa que nadie esperaba y que terminó por coronar una velada inolvidable. El músico rosarino rindió homenaje a medio siglo de la Feria con un minirrecital de siete canciones. Alternó temas propios con clásicos del repertorio popular argentino, poniendo el broche de oro a una ceremonia que supo condensar, en pocas horas, política, literatura y emoción en partes iguales.



La velada, sin embargo, no estuvo exenta de tensiones. Vale recordar que las autoridades de la Fundación El Libro habían anunciado públicamente, durante el lanzamiento de la Feria, que la ceremonia inaugural no incluiría discursos de funcionarios políticos y que, por lo tanto, no habría tribuna desde la cual pudieran repetirse los abucheos que marcaron ediciones anteriores. Sin embargo, los aplausos y los silbidos volvieron a convivir en el mismo recinto, y la historia, fiel a su costumbre, se repitió una vez más. Una noche que empezó con expectativas de renovación terminó confirmando que, en la Feria del Libro, la tensión entre la cultura y la política sigue siendo un clásico tan vigente como los libros que la inspiran.
Entre los asistentes se encontraban escritores de la talla de Juan Sasturain, Luisa Valenzuela, Ana María Shua, Federico Jeanmaire, Marcelo Figueras, Andrea Giunta, María Inés Krimer, Liliana Cinetto, Raquel Robles, Enzo Maqueira, Cristina Mucci, Osvaldo Quiroga, Gonzalo Unamuno y Nurit Kasztelan, junto a representantes de editoriales y expositores. También estuvieron presentes Gabriela Ricardes, Ministra de Cultura de la Ciudad de Buenos, Hernán Lombardi, Ministro de Desarrollo Económico de la Ciudad de Buenos Aires, el jefe de Gabinete Gabriel Sánchez Zinny por la Ciudad, el presidente del Fondo Nacional de las Artes Tulio Andreussi Guzmán, la directora de la Biblioteca Nacional Susana Soto, y numerosos periodistas de medios locales e internacionales.
Los discursos
Tomaron la palabra Christian Rainone, presidente de la Fundación El Libro; Carlos Alberto Chocano Burga, embajador de Perú en Argentina; Leonardo Cifelli, secretario de Cultura de la Nación; y Jorge Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.



Christian Rainone (▴ foto) abrió su discurso con un reclamo que se reitera edición tras edición: la exención del IVA a las librerías. “Es fundamental dar una solución efectiva al problema del recupero del IVA. Las librerías son el eslabón donde el libro y el lector se encuentran fuera de la Feria el resto del año; si ese eslabón se rompe, el ecosistema se rompe”, advirtió. Mientras en las pantallas se proyectaban imágenes de los cincuenta años de historia de la Feria, el presidente de la FEL también señaló la caída en las compras estatales de libros, que pasaron de representar el 29% del total en 2024 a apenas el 5% en 2025, y reclamó que el presupuesto del Programa Sur de traducciones recuperara su valor histórico. Al referirse al acuerdo con la ministra de Capital Humano Sandra Pettovello para distribuir entre estudiantes cheques libros de $10.000 por un total de $600 millones, recibió abucheos del público. Su respuesta fue directa: “Esto no es para abuchear, sino para aplaudir”. Sobre el lugar de los libros en tiempos difíciles fue categórico: los libros “no son un lujo que se abandona en la crisis: son, precisamente, lo que la gente necesita cuando todo lo demás colapsa”.
Discurso completo de Christian Rainone, presidente de la Fundación El Libro


El discurso más celebrado de la noche fue el del embajador peruano Carlos Alberto Chocano Burga (▴ foto). Con una elocuencia que contrastó con el clima político del resto de la ceremonia, agradeció a los organizadores de "una de las ferias más importantes de la región" y reflexionó sobre el poder de la literatura: "Hoy más que nunca, en una fecha en la que celebramos el Día del Libro, podemos decir que los libros son puentes. Puentes entre culturas, entre generaciones, entre distintas formas de entender el mundo. Y al mismo tiempo constituyen una oportunidad para inspirar a nuevos lectores, a jóvenes escritores y a futuras generaciones que encontrarán en la literatura y en el libro un espacio para imaginar, cuestionar y, sobre todo, transformar esta compleja realidad”. Cerró su intervención citando al Nobel Mario Vargas Llosa, quien sostenía que “escribir es crear una vida paralela donde refugiarnos contra la adversidad, que vuelve natural lo extraordinario y extraordinario lo natural, disipa el caos, embellece lo feo, eterniza el instante y torna la muerte un espectáculo pasajero”.
Discurso completo del embajador peruano Carlos Alberto Chocano Burga

El secretario de Cultura Leonardo Cifelli (▴ foto) fue el orador más resistido. Entre abucheos y silbidos alcanzaron a escucharse algunos de sus anuncios: una inversión de “$2.300 millones en el programa Libro % de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares —lo que significa un aumento del 50% con respecto del año pasado”—, y la promesa de convocar en 2026 los premios nacionales con dos ediciones en un mismo año y premios de hasta $90 millones, “para saldar una deuda que se arrastra desde hace ya demasiado tiempo”. En otro tramo de su intervención fue contundente: “Nosotros no vinimos a realizar marketing cultural: vinimos a ordenar y a hacer que la cultura funcione”. En reiteradas oportunidades agradeció públicamente “a Javier Milei y a Karina Milei” y, ante los silbidos gritos estridentes que eso generó, insistió: "Por si no entendieron, se los repito de nuevo: gracias a Javier Milei y Karina Milei”. Concluido su discurso, se retiró entre silbidos y aplausos. Al finalizar la inauguración, aunque no participó del tradicional corte de cintas de la Feria, si lo hizo en el stand de Perú, país invitado de honor, junto al embajador de ese país en Argentina, Alberto Chocano Burga y demás autoridades.

Discurso completo del secretario de Cultura Leonardo Cifelli

El jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Macri (▴ foto), subió al escenario con una broma que buscó distender el clima: “Otra vez me dejaron el ambiente caldeado”. Pidió un aplauso para dos asiduos concurrentes de la Feria recientemente fallecidos, el actor Luis Brandoni y el cineasta Luis Puenzo, y defendió el rol de la cultura en la gestión pública: “La cultura es una inversión que siempre vamos a sostener. Cuando se ordenan las prioridades, la cultura no se relega: se fortalece y se potencia”. Anunció además que Buenos Aires fue convocada por primera vez a participar en la Feria Internacional del Libro de Nueva York y en la de Guadalajara.
Discurso completo de Jorge Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Las escritoras y el reclamo por la ley de glaciares






El momento más esperado llegó con la conversación entre Selva Almada, Gabriela Cabezón Cámara y Leila Guerriero, moderada por la periodista y escritora María O'Donnell. Antes de iniciar el diálogo, Cabezón Cámara leyó un texto contra la reforma de la ley de glaciares, recientemente aprobada por el Congreso: “El agua vale más que todo; paso a explicarles por qué: sin agua no hay cóndores, no hay vino, no hay helados, no hay flores que florezcan ni patitos... Sin agua no hay trabajo, no hay mundiales, no hay cultivos, no hay fiestas para bailar ni papa noeles; la ley de glaciares no se toca”. Guerriero y Almada acompañaron sosteniendo carteles con un dibujo de Maitena —presente en el acto— de un glaciar derritiéndose. A diferencia de los funcionarios, las tres escritoras fueron ovacionadas aunque gran parte de los asistentes ya había abandonado sus lugares, probablemente para comenzar a recorrer la feria.

